La guerra del presidente ruso Vladímir Putin en Ucrania ha trastocado décadas de política energética y una larga dependencia del gas ruso. En toda Europa, los gobiernos se afanan por encontrar fuentes de energía alternativas para el próximo invierno.
Esta serie de investigación analiza la intersección entre las crisis energética y climática, centrándose en Italia y Alemania, los países europeos tradicionalmente más dependientes del gas ruso. Examinamos los estrechos vínculos entre la industria del gas y el gobierno en estos países, y cómo estas relaciones están evolucionando en este momento crítico.
Mientras los gobiernos rescatan a las compañías energéticas y aceleran la construcción de terminales de gas natural licuado (GNL), el gas fósil adquiere rápidamente un nuevo estatus como combustible indispensable para la «seguridad energética», al tiempo que se promociona como combustible «verde» y parte de la solución a la crisis climática. Esta serie analiza si existe una estrategia coordinada más amplia para aprovechar la crisis actual y asegurar el suministro de gas a largo plazo, y quiénes podrían estar detrás de ella.
Esta serie se desarrolló con el apoyo de Journalismfund.eu
Crédito de la imagen: Andy Carter