En un mundo que se calienta rápidamente, la industria contaminante de fertilizantes está bajo presión para mejorar sus prácticas.
En respuesta, el sector proyecta una imagen ecológica con una sofisticada campaña de relaciones públicas. A la cabeza de esta iniciativa se encuentra Yara, el mayor productor de fertilizantes de Europa, que afirma que el mercado puede seguir creciendo gracias a los innovadores productos de "bajas emisiones".
Pero Yara y la industria no son tan ecológicas como parecen. Los fertilizantes, incluidos la mayoría de los productos "sostenibles", se fabrican principalmente a partir de gas natural, incluido el que se extrae mediante fracturación hidráulica y se importa de Estados Unidos, donde las comunidades marginadas se oponen a su producción.
Nuestra investigación desenmascara la turbia cadena de suministro de Yara y revela los desafíos de sostenibilidad que enfrenta el sector. Esto ocurre mientras la industria busca expandirse a los sectores naviero y energético, promocionando su amoníaco bajo en carbono, componente clave en la producción de fertilizantes, como un producto químico milagroso para la descarbonización de estas industrias.
Crédito de la imagen: Pete Reynolds