En septiembre de 2014, cinco personas —conocidas como los Delta 5— bloquearon un tren que transportaba petróleo de esquisto de Bakken en la estación de trenes de Delta, en Everett, Washington. Esta acción se llevó a cabo para oponerse a los riesgos conocidos del petróleo explosivo de Bakken y a los riesgos que los combustibles fósiles representan para el clima.
Abby Brockway, miembro de Delta 5, explicó qué la llevó a tomar esta medida.
“ Conocí a muchos políticos en el camino, pero cada uno me decía: ‘Entiendo lo que dices, pero no puedo hacer nada. Me siento impotente como tu representante’”, relató Brockway. “No puedo aceptar eso”.
Tras detener el tren durante ocho horas, los cinco manifestantes fueron desalojados, arrestados y acusados de allanamiento de morada y obstrucción o retraso de un tren. Los Delta 5 planean alegar estado de necesidad para justificar sus acciones.
La defensa por estado de necesidad argumenta esencialmente que la violación de la ley al detener el tren está justificada porque se hizo para “evitar un daño que la política social considera mayor que el daño resultante de la violación de la ley”.
En este caso, los daños evitados son los riesgos del cambio climático y la explosión de trenes que transportan petróleo de Bakken.
La defensa del estado de necesidad nunca se ha utilizado en un juicio con jurado relacionado con acciones emprendidas para detener el cambio climático.
El juicio comenzará mañana, 11 de enero.
El 6 de enero, el juez emitió una orden de diez páginas denegando a los acusados la aplicación de la defensa de estado de necesidad. En dicha orden, el juez reconoció la realidad del daño causado por el cambio climático, pero denegó la defensa de estado de necesidad con la siguiente explicación:
Los perjuicios generales del calentamiento global son evidentes —y potencialmente catastróficos— si los gobiernos y los individuos no actúan. Sin embargo, este daño generalizado —aunque extremo— no puede ser reconocido legalmente, ya que es imposible cuantificar los beneficios sociales de los actos ilícitos de los acusados en relación con el daño evitado. Por lo tanto, la necesidad no puede alegarse como defensa.
En su resolución, el juez citó ejemplos de situaciones en las que la defensa por estado de necesidad era evidente, como el caso de un alpinista atrapado que irrumpió en una vivienda para sobrevivir o el de un preso que escapó de una celda en llamas para salvar su vida. También señaló que, en un caso anterior, cuando manifestantes bloquearon un tren que se creía transportaba ojivas nucleares, se denegó la defensa por estado de necesidad.
Los abogados de los Delta 5 presentaron rápidamente una moción de reconsideración y, para sorpresa de muchos, el juez revocó su decisión y ahora permite la defensa por estado de necesidad. Así, el 11 de enero, por primera vez, se utilizará esta defensa en los tribunales para justificar acciones de desobediencia civil relacionadas con el cambio climático.
Al permitir el juez la defensa basada en el estado de necesidad, el jurado escuchará a testigos expertos, entre ellos un coautor del informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ( IPCC ) de la ONU y un experto en seguridad ferroviaria, para convencer al jurado de que la amenaza que supone el cambio climático justifica sus actos de desobediencia civil.
¿Supone el cambio climático los mismos riesgos para las personas que una celda en llamas para un preso? Esta semana, por primera vez, un jurado deberá plantearse esta cuestión.
Abby Brockway bloqueando un tren petrolero.


