El éxito de la fracturación hidráulica ("fracking") generó un auge petrolero en los yacimientos de la formación de esquisto Bakken de Dakota del Norte. Ante la falta de la infraestructura habitual, como oleoductos o puertos, para transportar este excedente de petróleo, surgió una nueva industria de transporte de petróleo por ferrocarril para suplir esa necesidad.
Sin embargo, a medida que trenes más numerosos y de mayor longitud transportan cantidades cada vez mayores de crudo de Bakken, Norteamérica ha sufrido otra consecuencia de esta nueva industria: descarrilamientos que provocan incendios y explosiones masivas. Por ello, estos trenes se han ganado un nuevo apodo: trenes bomba.
¿Cuál es la causa principal de estos accidentes? ¿Cómo puede la industria mejorar su historial de seguridad? ¿Están los organismos reguladores a la altura de las circunstancias?
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Imagen principal: Vista desde un helicóptero de la policía de Lac-Mégantic, el día del descarrilamiento. Crédito: Policía de la Sûreté du Québec, CC BY – SA 1.0