Desde 2007, la industria del petróleo y el gas ha perdido 280 mil millones de dólares apostando por el auge del esquisto, posible gracias a la fracturación hidráulica (fracking) y la financiación de Wall Street, y estas empresas siguen endeudándose considerablemente. Pero mientras la industria lucha por recuperar los costos —y mucho menos las ganancias— mediante préstamos y perforaciones continuas, la gran promesa de la revolución del esquisto se ve amenazada por otro fantasma: la disminución de la producción en cada pozo.
En esta serie, Justin Mikulka y Sharon Kelly de DeSmog investigan las finanzas de la industria del fracking y cómo la caída de la producción de combustibles fósiles y las prácticas crediticias cuestionables que recuerdan a la burbuja inmobiliaria de mediados de la década de 2000 pueden estar creando otra burbuja, una con una factura que en última instancia podrían pagar los contribuyentes estadounidenses y el planeta.
Imagen: El yacimiento de gas Jonah de Wyoming se caracteriza por una red de plataformas de perforación, carreteras y oleoductos. Crédito: Bruce Gordon, EcoFlight CC BY 2.0